Señales de que vale la pena revisar una solución propia
- El equipo adapta su trabajo a la herramienta — Más campos, hojas paralelas, correos y pasos manuales aparecen para compensar lo que el sistema no modela.
- Las autorizaciones viven fuera del sistema — Aprobaciones por correo, WhatsApp o mensajes sin una trazabilidad central.
- La información está fragmentada — Un dato existe en CRM, otro en Excel y otro en un portal; nadie sabe cuál es la versión correcta.
- El backoffice creció alrededor de excepciones — Cada caso especial implica una hoja adicional, una macro o una persona que “sabe cómo hacerlo”.
- Existen reglas de negocio propias — Precios, permisos, estados, validaciones o cálculos que forman parte de cómo opera la empresa.